Historia de las Pastas
Se trata de uno de los alimentos de origen más remoto de los que se tiene conocimiento. Su raiz es tan antigua como el de la agricultura ya que al fin y al cabo, es simplemente, agua mezclada con un cereal molido. Se puede obtener harina (del latín far, farris antiguo nombre del farro) de diferentes cereales, aunque la más habitual es la de trigo. Cuando el hombre aprendió a cultivar cereales, molerlos para transformarlos en harina, mezclarla con agua y secarla al sol, para mejorar su conservación, nació el pan y también la pasta. Probablemente fue desarrollada en diferentes partes del mundo de forma paralela. Existen teorías que establecen su origen en China, India, en el mundo árabe y en el mediterráneo, en diferentes momentos históricos.
Las referencias más antiguas sobre la pasta proceden del año 4000 a.c. en China pero tanto los árabes como los antiguos griegos también desarrollaron productos similares.
Al principio se consideraba venenoso. La pasta se comía con las manos, sin ningún aliño y sin queso. Cuando se generalizaron las salsas de tomate y aceite, que luego las amas de casa completaban con diversos productos locales como la mozzarella, el parmesano o el prosciutto el tenedor se convirtió en un utensilio de uso diario. Como los tenedores de la época tenían solo dos dientes, se les añade un tercero para poder enrollar mejor los spaghetti.
Actualmente la pasta es uno de los alimentos preferidos a lo largo y ancho del mundo. Ha sido asumida en los recetarios populares de muchos países; aunque Italia sigue siendo el país donde más se consume. El 74% de la pasta fabricada en Europa se hace en ese país, siendo el mayor productor del mundo con 3,1 Tm en 2004.